Me parece acertado el documento, ya que aunque los más pequeños no sean capaces de leer, es decir, descodificar el lenguaje escrito, son capaces de ver el cuento, olerlo, imaginar a través de sus imágenes... Y, por supuesto, son capaces de recibir la literatura de los adultos.
El acercamiento a la literatura es desde el nacimiento, empezando por las nanas... Y me parece muy acertado utilizarlas con los niños, luego pasamos a las canciones y a los cuentos de fórmula y así poco a poco hasta textos literarios con estructuras cada vez más complejas.
Me parece fundamental el acercamiento paulatino a la literatura y, cuando el niño sea mayor, que vea a sus padres leer y vea libros a su alrededor. Esto es como aquel anuncio de "¡Si tu lees, ellos leen!"
Creo que es muy importante inculcar a los niños el gusto por la lectura y considero que esto no es sólo trabajo de los maestros y la escuela, sino también de los padres de los niños. Esto es a lo que se refiere Luisa Mora cuando dice en su artículo “que son quienes tienen que acompañar a los pequeños en su camino de convertirse en lectores”.
Está claro que en un hogar en el que los padres leen, hay más posibilidades de desarrollar un hábito de lectura en los niños, que en aquellos en los que no existe la posibilidad de leer porque apenas hay libros en la casa. Si un niño no ha visto a sus padres leer nunca, o ha tenido la mala suerte de que sus padres sean “alérgicos” a los libros (con esto me refiero a no leer, no tener libros, defender que leer no sirve para nada, y actitudes similares…) no veremos a ese niño acercándose por sí mismo, con su curiosidad natural, a la literatura.
Para esta “educación lectora”, considero esencial que los padres tengan una actitud reflexiva, abierta y responsable a la hora de comprar un libro, atendiendo siempre a la edad que tienen los niños, a las características del cuento, a la temática del mismo, etc… (Para más información, véase la entrada cómo elegir un buen libro infantil).
jueves, 19 de mayo de 2011
La madre oculta
Gerardo Gutiérrez, en el artículo titulado “La madre oculta”, señala que las hadas y las brujas son representaciones de las madres. Esta afirmación, antes de leerla en este artículo, se la escuché a Irune y, sinceramente, fue algo que se me quedó grabado, me sorprendió un montón. Anda que no habré visto películas y escuchado cuentos en los que aparecen esos personajes, y nunca me di cuenta de esa comparación. Sin embargo, es lógica la explicación que de ella da el autor: señala que, en muchos cuentos, la madre desaparece, -ya sea porque muere o porque se va-, véase el ejemplo de Blancanieves o Cenicienta. Al desaparecer la madre, se utiliza una “sustituta” de la misma: la madrastra, que representa al personaje, -bien sea hada, bien sea bruja-, con quien el/la protagonista ha de enfrentarse para resolver una serie de conflictos y “madurar”, para llevar a cabo su viaje iniciático.
Este autor se basa en las investigaciones de Propp, quien, recordemos que analizó la literatura folklórica según sus componentes, y mediante el estudio de dichos componentes clasificó los cuentos en: mitos, cuentos de animales, cuentos de fórmula y cuentos de hadas o maravillosos.
En los cuentos de hadas o maravillosos, podemos hablar de las hadas (quienes ayudan al protagonista) y las brujas (a quien se enfrenta el protagonista). Sin embargo, hay otro personaje femenino importante: la maga.
Hay tres formas de maga: una es la maga donante, que se corresponde con el hada;
otra la maga raptora, que se corresponde con la bruja;
y, por último, la maga guerera.
La maga, en cualquiera de sus tres representaciones, siempre será madre o madrastra del/la protagonista, pero nunca esposa.
Como es lógico, el papel de maga es fundamental porque, además del papel de madre/madrastra, tiene otras representaciones como hada/bruja y, por tanto, es el personaje que interviene de forma activa (generalmente), para ayudar -en el caso del hada-,o dificultar -en el caso de la bruja-,el viaje iniciático niño-adulto del/la progatonista.
Si recordamos el artículo “Entre hadas y brujas”, ambos personajes se diferenciaban en que las hadas lo eran, y las brujas se hacían, pero ambas –hadas y brujas- no tenían un papel tan central en el cuento. Por su parte en el artículo de hoy, -“La madre oculta”-, se pone en relieve la enorme importancia de estos personajes, como sustitutas de la madre y, en muchos casos (si son brujas), como antagonistas.
Mientras que en el primer artículo, Teresa Durán señalaba los diferentes roles que tienen las mujeres en los cuentos, -princesas, madres y madrastras- (explicadas en el comentario del artículo “Entre hadas y brujas”), Gerardo Gutiérrez distingue tres formas de magas: donante (hada), raptora (bruja) y guerrera, y pone de manifiesto que la maga sólo es madre y nunca podrá llegar a ser esposa, cosa que no se comenta en el artículo de Teresa Durán.
Este autor se basa en las investigaciones de Propp, quien, recordemos que analizó la literatura folklórica según sus componentes, y mediante el estudio de dichos componentes clasificó los cuentos en: mitos, cuentos de animales, cuentos de fórmula y cuentos de hadas o maravillosos.
En los cuentos de hadas o maravillosos, podemos hablar de las hadas (quienes ayudan al protagonista) y las brujas (a quien se enfrenta el protagonista). Sin embargo, hay otro personaje femenino importante: la maga.
Hay tres formas de maga: una es la maga donante, que se corresponde con el hada;
otra la maga raptora, que se corresponde con la bruja;
y, por último, la maga guerera.
La maga, en cualquiera de sus tres representaciones, siempre será madre o madrastra del/la protagonista, pero nunca esposa.
Como es lógico, el papel de maga es fundamental porque, además del papel de madre/madrastra, tiene otras representaciones como hada/bruja y, por tanto, es el personaje que interviene de forma activa (generalmente), para ayudar -en el caso del hada-,o dificultar -en el caso de la bruja-,el viaje iniciático niño-adulto del/la progatonista.
Si recordamos el artículo “Entre hadas y brujas”, ambos personajes se diferenciaban en que las hadas lo eran, y las brujas se hacían, pero ambas –hadas y brujas- no tenían un papel tan central en el cuento. Por su parte en el artículo de hoy, -“La madre oculta”-, se pone en relieve la enorme importancia de estos personajes, como sustitutas de la madre y, en muchos casos (si son brujas), como antagonistas.
Mientras que en el primer artículo, Teresa Durán señalaba los diferentes roles que tienen las mujeres en los cuentos, -princesas, madres y madrastras- (explicadas en el comentario del artículo “Entre hadas y brujas”), Gerardo Gutiérrez distingue tres formas de magas: donante (hada), raptora (bruja) y guerrera, y pone de manifiesto que la maga sólo es madre y nunca podrá llegar a ser esposa, cosa que no se comenta en el artículo de Teresa Durán.
miércoles, 18 de mayo de 2011
Reflexión Bloque 5: Estrategias de comunicación literaria.
En este quinto bloque, hemos hablado sobre las 3 formas de comunicación literaria que podemos utilizar en el aula: el cuentacuentos, la narración con libro y la lectura.
Para acercarnos más a estas técnicas, hemos hecho una actividad práctica sobre las distintas formas de transmisión literaria que pueden darse en infantil. En mi caso, me ocupé de la narración con libro. Me resultó una actividad muy interesante, ya que, queramos o no, el día de mañana ese será "nuestro pan de cada día" y cuanto más preparadas estemos, mejor. Cierto es, que hubiese sido genial tener más tiempo en dos sentidos: por una lado, el lunes en clase para poder repetir más veces la narración y notar más mi evolución y mejora, y, por otro, más tiempo en el curso para haber hecho tres talleres y haber podido preparar las tres técnicas. De todos modos y aunque me haya "sabido a poco" creo que toda preparación es buena para nuestro futuro, porque, sinceramente creo que, en ese sentido, -el de contar y escuchar cuentos-, el público infantil es mucho más exigente de lo que fueron mis compañeras. Habrá que afrontarlo... Pero bueno, podremos seguir practicando el curso que viene y el siguiente en nuestras prácticas...
He de decir que este bloque me parece imprescindible para mí como futura maestra de Educación Infantil. Tenemos que darnos cuenta de que a esas edades los niños aún no leen, en todo caso, están empezando y, por tanto, la forma de transmitirles literatura es hacerlo nosotros mismos. Creo que los maestros debemos ser conscientes de la importancia de esta idea. Es más que probable que de estos primeros acercamientos a la literatura que se dan, tanto en infantil como en primaria, dependa el gusto que desarrolle cada niño por esta forma cultural. Es por esto que considero que la literatura debe tener como objetivo el disfrute y lo el ser capaz de rellenar una ficha.
Me refiero a esta idea porque empezamos en Infantil con la obligatoriedad de una "tarea post lectura", para seguir con los odiados resúmenes obligatorios en primaria y los comentarios de texto y los trabajos sobre la obra leída en secundaria y bachillerato... Y digo yo ¿para qué? ¿Para asegurarte de que se lo han leído? Pues hoy en día con internet, eso no es prueba de nada.
Sin embargo, vamos a plantearnos que en Educación Infantil y primaria, se pretenda el acercamiento a la lectura como medio de distracción, como algo lúdico, como algo bonito, como una actividad de esparcimiento, cuyo objetivo es el disfrute y no el ser capaz de luego superar una prueba, hacer una ficha o contestar unas preguntas. Probablemente si lo enfocásemos de esta manera, el acercamiento a la lectura y a la literatura sería desde otra perspectiva y dejarían de ser necesarias las listas de lecturas obligatorias que se reparten en la ESO en todos los institutos y colegios. Digo que dejarían de ser necesarias no porque a esa edad el niño se haya leído todos los libros de esas listas, (que si El Quijote, que si El sí de las niñas, que si El lazarillo de Tormes, que si El árbol de la ciencia, que si El cantar de mio Cid...), sino porque probablemente se acerque por iniciativa propia a esos libros, si no es ahora, más adelante.
Por otra parte, considero necesario para transmitir a los alumnos la visión de la literatura como disfrute, el ejemplo de sus padres. ¿Realmente podemos plantearnos que un niño que nunca ha visto a sus padres leerse un libro, o que nunca le han leído a él, decida un buen día coger un libro por iniciativa propia? Yo creo que no.
Así que, como futura maestra y como futura madre, me planteo muy seriamente la cuestión de la obligatoriedad de la lectura y de los métodos, -tanto en el cole, como en casa-, de acercar a los niños de forma positiva al maravilloso mundo de la literatura, -como un placer más de la vida-.
Para acercarnos más a estas técnicas, hemos hecho una actividad práctica sobre las distintas formas de transmisión literaria que pueden darse en infantil. En mi caso, me ocupé de la narración con libro. Me resultó una actividad muy interesante, ya que, queramos o no, el día de mañana ese será "nuestro pan de cada día" y cuanto más preparadas estemos, mejor. Cierto es, que hubiese sido genial tener más tiempo en dos sentidos: por una lado, el lunes en clase para poder repetir más veces la narración y notar más mi evolución y mejora, y, por otro, más tiempo en el curso para haber hecho tres talleres y haber podido preparar las tres técnicas. De todos modos y aunque me haya "sabido a poco" creo que toda preparación es buena para nuestro futuro, porque, sinceramente creo que, en ese sentido, -el de contar y escuchar cuentos-, el público infantil es mucho más exigente de lo que fueron mis compañeras. Habrá que afrontarlo... Pero bueno, podremos seguir practicando el curso que viene y el siguiente en nuestras prácticas...
He de decir que este bloque me parece imprescindible para mí como futura maestra de Educación Infantil. Tenemos que darnos cuenta de que a esas edades los niños aún no leen, en todo caso, están empezando y, por tanto, la forma de transmitirles literatura es hacerlo nosotros mismos. Creo que los maestros debemos ser conscientes de la importancia de esta idea. Es más que probable que de estos primeros acercamientos a la literatura que se dan, tanto en infantil como en primaria, dependa el gusto que desarrolle cada niño por esta forma cultural. Es por esto que considero que la literatura debe tener como objetivo el disfrute y lo el ser capaz de rellenar una ficha.
Me refiero a esta idea porque empezamos en Infantil con la obligatoriedad de una "tarea post lectura", para seguir con los odiados resúmenes obligatorios en primaria y los comentarios de texto y los trabajos sobre la obra leída en secundaria y bachillerato... Y digo yo ¿para qué? ¿Para asegurarte de que se lo han leído? Pues hoy en día con internet, eso no es prueba de nada.
Sin embargo, vamos a plantearnos que en Educación Infantil y primaria, se pretenda el acercamiento a la lectura como medio de distracción, como algo lúdico, como algo bonito, como una actividad de esparcimiento, cuyo objetivo es el disfrute y no el ser capaz de luego superar una prueba, hacer una ficha o contestar unas preguntas. Probablemente si lo enfocásemos de esta manera, el acercamiento a la lectura y a la literatura sería desde otra perspectiva y dejarían de ser necesarias las listas de lecturas obligatorias que se reparten en la ESO en todos los institutos y colegios. Digo que dejarían de ser necesarias no porque a esa edad el niño se haya leído todos los libros de esas listas, (que si El Quijote, que si El sí de las niñas, que si El lazarillo de Tormes, que si El árbol de la ciencia, que si El cantar de mio Cid...), sino porque probablemente se acerque por iniciativa propia a esos libros, si no es ahora, más adelante.
Por otra parte, considero necesario para transmitir a los alumnos la visión de la literatura como disfrute, el ejemplo de sus padres. ¿Realmente podemos plantearnos que un niño que nunca ha visto a sus padres leerse un libro, o que nunca le han leído a él, decida un buen día coger un libro por iniciativa propia? Yo creo que no.
Así que, como futura maestra y como futura madre, me planteo muy seriamente la cuestión de la obligatoriedad de la lectura y de los métodos, -tanto en el cole, como en casa-, de acercar a los niños de forma positiva al maravilloso mundo de la literatura, -como un placer más de la vida-.
Actividad-taller Bloque 5
El lunes 16, en la clase de literatura nos trasladamos al aula de música para hacer la actividad-taller del bloque 5. El taller consistía en leer o contar un cuento siguiendo alguna de las tres estrategias estudiadas en este bloque.
Para ello, dividimos la clase en grupos de tres personas. En mi caso, hice la actividad (en primer lugar, ya que luego rotamos), con Anita y Andrea. En la clase anterior habíamos echado a suertes qué estrategia
utilizaríamos cada una, y a mí me tocó narración con libro.
Para llevar a cabo la narración con libro, utilicé un cuento que me había regalado mi madre hace poco, y que se titula “Te quiero”. Es de la misma colección que “Besos, besos” y lo elegí porque es también muy bonito y, además, mis compañeras no lo conocían.
La historia trata de una niña a la que Hugo, un compañero de clase, le dice que la quiere más que nadie. A partir de esto, Rosa (nuestra protagonista), empieza a darle vueltas al tema del amor y de cómo puede medirse. Así pregunta a su padre que si la quiere y que cómo la quiere, a lo que éste responde abrazándola y haciéndola cosquillas. Lo mismo ocurre con su madre, que la come a besos y baila con ella. Por la noche, como no le había quedado del todo claro, decide que al día siguiente irá a ver a su abuela, que seguro que tiene la respuesta. Y así lo hace. Su abuela, le explica lo que quiere saber gracias a su gato, Pichín. Le pregunta a Rosa que si quiere a Pichín igual que a Hugo y es así como la niña descubre la respuesta a sus preguntas.
Para poder realizar mi estrategia, como no se trata de leerlo, sino de narrarlo mostrando los dibujos a mis compañeras, tuve que leérmelo varias veces tanto el día anterior como antes de entrar en clase para, así, no quedarme en blanco al contarlo, ni liarme con lo que tenía que contar en cada hoja.
Aún así, me lié un poquito, pero no pasó nada grave… sólo en una de las páginas, me adelanté un poco en la narración. De todos modos lo corregí para la siguiente vez que lo conté. Además, la segunda vez, estaba más segura a la hora de contarlo, gracias al “ensayo” que había supuesto la primera narración.
Pedí a mis compañeras, Anita y Andrea, que me hicieran alguna crítica constructiva y lo único que me dijeron fue que no dijese “cuestión” (una “cuestión muy importante”), porque corría el riesgo de que los niños no lo entendiesen y que dejase un poco más de tiempo para ver los dibujos, que para ellas (adultos) estaba bien, pero que igual los niños querían detenerse un poquito más. Así que, así lo haré. En el segundo grupo (Sandra González y Meri) no me dijeron nada, así que o les dio vergüenza o mejoré de la primera a la segunda naracción.
Para ello, dividimos la clase en grupos de tres personas. En mi caso, hice la actividad (en primer lugar, ya que luego rotamos), con Anita y Andrea. En la clase anterior habíamos echado a suertes qué estrategia
utilizaríamos cada una, y a mí me tocó narración con libro.
Para llevar a cabo la narración con libro, utilicé un cuento que me había regalado mi madre hace poco, y que se titula “Te quiero”. Es de la misma colección que “Besos, besos” y lo elegí porque es también muy bonito y, además, mis compañeras no lo conocían.
La historia trata de una niña a la que Hugo, un compañero de clase, le dice que la quiere más que nadie. A partir de esto, Rosa (nuestra protagonista), empieza a darle vueltas al tema del amor y de cómo puede medirse. Así pregunta a su padre que si la quiere y que cómo la quiere, a lo que éste responde abrazándola y haciéndola cosquillas. Lo mismo ocurre con su madre, que la come a besos y baila con ella. Por la noche, como no le había quedado del todo claro, decide que al día siguiente irá a ver a su abuela, que seguro que tiene la respuesta. Y así lo hace. Su abuela, le explica lo que quiere saber gracias a su gato, Pichín. Le pregunta a Rosa que si quiere a Pichín igual que a Hugo y es así como la niña descubre la respuesta a sus preguntas.
Para poder realizar mi estrategia, como no se trata de leerlo, sino de narrarlo mostrando los dibujos a mis compañeras, tuve que leérmelo varias veces tanto el día anterior como antes de entrar en clase para, así, no quedarme en blanco al contarlo, ni liarme con lo que tenía que contar en cada hoja.
Aún así, me lié un poquito, pero no pasó nada grave… sólo en una de las páginas, me adelanté un poco en la narración. De todos modos lo corregí para la siguiente vez que lo conté. Además, la segunda vez, estaba más segura a la hora de contarlo, gracias al “ensayo” que había supuesto la primera narración.
Pedí a mis compañeras, Anita y Andrea, que me hicieran alguna crítica constructiva y lo único que me dijeron fue que no dijese “cuestión” (una “cuestión muy importante”), porque corría el riesgo de que los niños no lo entendiesen y que dejase un poco más de tiempo para ver los dibujos, que para ellas (adultos) estaba bien, pero que igual los niños querían detenerse un poquito más. Así que, así lo haré. En el segundo grupo (Sandra González y Meri) no me dijeron nada, así que o les dio vergüenza o mejoré de la primera a la segunda naracción.
Biblioteca de aula
Aula de la biblioteca infantil
El aula de ubicación para nuestra biblioteca es del curso 5 años.
La biblioteca de aula, consta de un espacio habilitado compuesto por dos zonas: zona de lectura y zona de libros.
En la zona de lectura, consideramos importantes los siguientes elementos característicos que ha de tener una “buena” biblioteca de aula infantil:
• Espacio amplio, para que los niños puedan acceder fácilmente, sin estructuras o barreras que obstaculice al niño su “gusto por la lectura”.
• Luminosidad. El aula goza de amplios ventanales, en donde incide la luz solar durante todo el día. Consideramos importante que el espacio de lectura sea luminoso para que se `puede observar con claridad la diversidad de libros que se pueden leer/contar.
• Comodidad. Se dispone de colchonetas que amortiguan la dureza del suelo, a la vez que aportan calidez al mismo, así como cojines (traídos por las familias de los niños) para la comodidad al sentarse en el suelo.
Hay que decir que la zona de lectura es a la vez zona de asamblea, por lo que resulta un espacio versátil y conocido por los niños. En dicha zona, no sólo se fomenta la lectura, sino también el diálogo y la escucha.
Biblioteca de aula
Como la zona destinada a biblioteca en el aula escogida tiene carencias, la principal, la falta de espacio para los cuentos haremos lo siguiente:
Colocar una estantería de tamaño adecuado para que los niños puedan alcanzar todos los libros que haya en ella. Los libros estarán colocados de forma que los alumnos puedan ver todas las cubiertas. Como el problema del espacio continua existiendo, en esta estantería estarán exclusivamente los libros “fijos”, es decir, aquellos que tendremos disponibles para los niños durante todo el curso escolar. Los libros y cuentos que incluiremos, por tanto, serán de tipo lúdico, pictocuentos, libros creados con y para los niños, libros pop-up, álbumes de imágenes, etc… Esta biblioteca representará dos tercios de los libros disponibles en el aula.
Para el tercio restante de libros hemos ideado un sistema para tenerlos a la vista y repartidos por toda la clase. Este sistema consiste en clavar en la pared escarpias forradas con goma-espuma y cinta aislante de colores (poniendo una bola de plastilina en la punta) para que los niños no corran ningún riesgo. Posteriormente, a cada cuento o libro le haremos dos pequeños agujeros en la parte superior por donde pasaremos un hilo o cuerda para colgarlo de la escarpia. Tendremos cuidado de que las portadas queden de cara a los niños y de que la altura sea adecuada a la estatura de los pequeños. Los libros que dispondremos con este método serán los “temporales”, es decir, los utilizados para cada proyecto concreto. Esta “biblioteca” constará, por tanto, de los libros seleccionados para trabajar cada proyecto.
Por último, en la zona fija, tendremos, colocado en la pared, un estante más alto donde situaremos los “libros de la maestra” que serán cuentos más delicados, libros de cuentos para maestras (para adaptar), libros de teatro para maestras de infantil (para adaptar las obras a los niños), etc…
Un ejemplo de los libros de clase.
Lista de libros fijos:
-¿A qué sabe la luna?
-El jardín de Babai
-Sonatina
-Este monstruo me suena.
-Adivina cuanto te quiero
-Enamorados.
-En busca del beso.
-Todos sois mis favoritos.
-Un culete independiente.
-El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza.
-¡Menuda sorpresa!.
-Donde viven los monstruos.
- No dejes que la paloma conduzca el autobús!
- El mensaje secreto de cumpleaños.
- La mariquita gruñona.
-La semillita.
-¿Quieres ser mi amigo?.
-¿Qué prefieres?.
-El Secreto.
-El ladrón y la bailarina.
-La Rayuela.
-¿En qué piensas?.
-¿Dónde perdió Luna la risa?.
-Cuando as Matías le entraron ganas de hacer pis en la noche de Reyes.
-Confundiendo historias.
- Orejas de mariposa.
-Ser princesa no es cuento.
Lista de libros temporales (ejemplo de proyecto: el cuerpo humano)
-El cuerpo humano
-Cómo estamos hechos
-Cómo respiro
-¿De dónde venimos?
- Mi primer álbum del cuerpo
- El cuerpo humano. Diccionario de los peques.
- Mi atlas Larousse del cuerpo humano.
¿Cómo conseguimos los libros?
Hemos pensado que hay cuatro vías posibles para formar la biblioteca de clase:
1. Los libros que compra la propia escuela o colegio. Siempre tendremos que tener en cuenta, a la hora de elegirlos, que se adecuen a las características psicoevolutivas y a los intereses de los niños que tenemos en clase.
2. Otra opción barata y, en algunos casos gratuita, es utilizar los libros que venden/regalan las editoriales a los centros educativos por la compra de material escolar, libros de texto etc… Estos libros suelen estar preseleccionados para cada curso.
3. Una buena posibilidad es pedir la colaboración de los padres para que donen al centro los libros y cuentos de los niños, una vez éstos dejen de utilizarlos. Unida a esta, existe la opción, sobre todo para los libros de proyecto, de que los niños lleven a la escuela libros y cuentos relacionados con el tema (durante la realización de dicho proyecto), siempre contando con el consentimiento de los padres.
4. Por último, no podemos olvidarnos de la creación literaria tanto para, como con los niños. Esta es una opción prácticamente gratuita y que cuenta con una gran acogida entre los alumnos por que consideran “como realmente suya” parte de la biblioteca de aula.
Sistema de préstamo
En primer lugar, para el préstamos haremos un sistema de carné de biblioteca que consiste en:
1. Hacemos un carné a cada alumno con su nombre, su clase, etc… Este carné estará plastificado y constará de una parte con velcro en la que figurará la foto del niño.
2. Delante de cada libro de la estantería, -o encima de cada escarpia-, habrá otro velcro con el título del cuento.
3. En una zona de la clase cercana a la biblioteca, pondremos una cartulina con una lámina de velcro y con el título: “libros que no están”.
Procedimiento: Cada vez que un niño se lleve un cuento o libro, pondrá el título pegado en la cartulina y en su lugar el velcro con su foto.
Animación a la lectura
Tras la lectura del libro el niño podrá hacer una actividad sobre el mismo, a elegir entre las siguientes:
1. Que el niño cuente el cuento a sus compañeros y les diga “cuánto le ha gustado”. De esta forma además de practicar su lenguaje oral, puede animar a otros niños a que lo lean.
2. Hacer un ficha en la que, por una cara escribirá su nombre, el autor del cuento, el título y el nombre del protagonista. Después habrá dos dibujos como estos
y tendrá que colorear el primero, si el cuento le ha gustado, o el segundo, si no le ha gustado. En la parte de atrás de la hoja podrá dibujar lo más significativo del cuento para él.
3. Realizar una serie de preguntas con respecto al cuento leído en clase. Se trata de buscar el interés de los niños en relación con el libro que se ha contado. Se pude ir más allá y realizar preguntas más personales, fomentando sentimientos de empatía y de lógica. Ejemplo: ¿Por qué crees que el personaje ha hecho eso? ¿Tu qué harías si te ocurriese?
4. Hacer (profesora) unas plantillas con dibujos del cuento leído, plastificadas y con velcro por detrás. El juego consiste en ir preguntando a los niños donde iría cada una de las plantillas, de tal forma que se va ordenando la historia. Los niños irán colocando las plantillas de velcro en un panel habilitado para que se peguen, y así se va viendo cómo, poco a poco, se va ordenando el relato escuchado.
5. Cada niño dibuja (a su forma) el personaje que más le ha gustado del cuento.
Otra parte de la animación a la lectura consiste en un concurso.
Tendremos una cartulina con los nombres de los niños y, cada vez que lean un cuento y hagan una de las actividades anteriores, se le dará un punto si está bien y dos puntos si está muy bien. Estos puntos se representarán con gommets: los amarillos serán de un punto y los verdes de dos puntos. El día del libro se hará un recuento de los puntos y habrá premios para los tres con más puntos. Además, al ganador, se le dejará escoger un libro y la profesora le regalará una fotocopia del mismo.
La hora del cuento
En nuestra aula, tenemos dedicados entre 30 y 45 minutos al día para contar o leer un cuento y es lo que llamamos la hora del cuento.
Para esta hora del cuento, tenemos, en la zona de biblioteca de aula, en un estante más alto (no está a la altura de los niños) una caja forrada con papel oscuro y gomets con forma de estrellitas brillantes que denominaremos “la caja mágica de los cuentos”. Esta caja la utilizaremos en la “hora del cuento”, cuando vayamos a utilizar como estrategia el cuentacuentos. La utilizaremos metiendo cosas dentro de la caja. Pero no cosas cualesquiera, sino elementos relacionados con el cuento, para crear un ambiente evocador, que favorezca la imaginación de los niños y producir una mayor expectación ante el cuento.
El aula de ubicación para nuestra biblioteca es del curso 5 años.
La biblioteca de aula, consta de un espacio habilitado compuesto por dos zonas: zona de lectura y zona de libros.
En la zona de lectura, consideramos importantes los siguientes elementos característicos que ha de tener una “buena” biblioteca de aula infantil:
• Espacio amplio, para que los niños puedan acceder fácilmente, sin estructuras o barreras que obstaculice al niño su “gusto por la lectura”.
• Luminosidad. El aula goza de amplios ventanales, en donde incide la luz solar durante todo el día. Consideramos importante que el espacio de lectura sea luminoso para que se `puede observar con claridad la diversidad de libros que se pueden leer/contar.
• Comodidad. Se dispone de colchonetas que amortiguan la dureza del suelo, a la vez que aportan calidez al mismo, así como cojines (traídos por las familias de los niños) para la comodidad al sentarse en el suelo.
Hay que decir que la zona de lectura es a la vez zona de asamblea, por lo que resulta un espacio versátil y conocido por los niños. En dicha zona, no sólo se fomenta la lectura, sino también el diálogo y la escucha.
Biblioteca de aula
Como la zona destinada a biblioteca en el aula escogida tiene carencias, la principal, la falta de espacio para los cuentos haremos lo siguiente:
Colocar una estantería de tamaño adecuado para que los niños puedan alcanzar todos los libros que haya en ella. Los libros estarán colocados de forma que los alumnos puedan ver todas las cubiertas. Como el problema del espacio continua existiendo, en esta estantería estarán exclusivamente los libros “fijos”, es decir, aquellos que tendremos disponibles para los niños durante todo el curso escolar. Los libros y cuentos que incluiremos, por tanto, serán de tipo lúdico, pictocuentos, libros creados con y para los niños, libros pop-up, álbumes de imágenes, etc… Esta biblioteca representará dos tercios de los libros disponibles en el aula.
Para el tercio restante de libros hemos ideado un sistema para tenerlos a la vista y repartidos por toda la clase. Este sistema consiste en clavar en la pared escarpias forradas con goma-espuma y cinta aislante de colores (poniendo una bola de plastilina en la punta) para que los niños no corran ningún riesgo. Posteriormente, a cada cuento o libro le haremos dos pequeños agujeros en la parte superior por donde pasaremos un hilo o cuerda para colgarlo de la escarpia. Tendremos cuidado de que las portadas queden de cara a los niños y de que la altura sea adecuada a la estatura de los pequeños. Los libros que dispondremos con este método serán los “temporales”, es decir, los utilizados para cada proyecto concreto. Esta “biblioteca” constará, por tanto, de los libros seleccionados para trabajar cada proyecto.
Por último, en la zona fija, tendremos, colocado en la pared, un estante más alto donde situaremos los “libros de la maestra” que serán cuentos más delicados, libros de cuentos para maestras (para adaptar), libros de teatro para maestras de infantil (para adaptar las obras a los niños), etc…
Un ejemplo de los libros de clase.
Lista de libros fijos:
-¿A qué sabe la luna?
-El jardín de Babai
-Sonatina
-Este monstruo me suena.
-Adivina cuanto te quiero
-Enamorados.
-En busca del beso.
-Todos sois mis favoritos.
-Un culete independiente.
-El topo que quería saber quién se había hecho aquello en su cabeza.
-¡Menuda sorpresa!.
-Donde viven los monstruos.
- No dejes que la paloma conduzca el autobús!
- El mensaje secreto de cumpleaños.
- La mariquita gruñona.
-La semillita.
-¿Quieres ser mi amigo?.
-¿Qué prefieres?.
-El Secreto.
-El ladrón y la bailarina.
-La Rayuela.
-¿En qué piensas?.
-¿Dónde perdió Luna la risa?.
-Cuando as Matías le entraron ganas de hacer pis en la noche de Reyes.
-Confundiendo historias.
- Orejas de mariposa.
-Ser princesa no es cuento.
Lista de libros temporales (ejemplo de proyecto: el cuerpo humano)
-El cuerpo humano
-Cómo estamos hechos
-Cómo respiro
-¿De dónde venimos?
- Mi primer álbum del cuerpo
- El cuerpo humano. Diccionario de los peques.
- Mi atlas Larousse del cuerpo humano.
¿Cómo conseguimos los libros?
Hemos pensado que hay cuatro vías posibles para formar la biblioteca de clase:
1. Los libros que compra la propia escuela o colegio. Siempre tendremos que tener en cuenta, a la hora de elegirlos, que se adecuen a las características psicoevolutivas y a los intereses de los niños que tenemos en clase.
2. Otra opción barata y, en algunos casos gratuita, es utilizar los libros que venden/regalan las editoriales a los centros educativos por la compra de material escolar, libros de texto etc… Estos libros suelen estar preseleccionados para cada curso.
3. Una buena posibilidad es pedir la colaboración de los padres para que donen al centro los libros y cuentos de los niños, una vez éstos dejen de utilizarlos. Unida a esta, existe la opción, sobre todo para los libros de proyecto, de que los niños lleven a la escuela libros y cuentos relacionados con el tema (durante la realización de dicho proyecto), siempre contando con el consentimiento de los padres.
4. Por último, no podemos olvidarnos de la creación literaria tanto para, como con los niños. Esta es una opción prácticamente gratuita y que cuenta con una gran acogida entre los alumnos por que consideran “como realmente suya” parte de la biblioteca de aula.
Sistema de préstamo
En primer lugar, para el préstamos haremos un sistema de carné de biblioteca que consiste en:
1. Hacemos un carné a cada alumno con su nombre, su clase, etc… Este carné estará plastificado y constará de una parte con velcro en la que figurará la foto del niño.
2. Delante de cada libro de la estantería, -o encima de cada escarpia-, habrá otro velcro con el título del cuento.
3. En una zona de la clase cercana a la biblioteca, pondremos una cartulina con una lámina de velcro y con el título: “libros que no están”.
Procedimiento: Cada vez que un niño se lleve un cuento o libro, pondrá el título pegado en la cartulina y en su lugar el velcro con su foto.
Animación a la lectura
Tras la lectura del libro el niño podrá hacer una actividad sobre el mismo, a elegir entre las siguientes:
1. Que el niño cuente el cuento a sus compañeros y les diga “cuánto le ha gustado”. De esta forma además de practicar su lenguaje oral, puede animar a otros niños a que lo lean.
2. Hacer un ficha en la que, por una cara escribirá su nombre, el autor del cuento, el título y el nombre del protagonista. Después habrá dos dibujos como estos
y tendrá que colorear el primero, si el cuento le ha gustado, o el segundo, si no le ha gustado. En la parte de atrás de la hoja podrá dibujar lo más significativo del cuento para él.
3. Realizar una serie de preguntas con respecto al cuento leído en clase. Se trata de buscar el interés de los niños en relación con el libro que se ha contado. Se pude ir más allá y realizar preguntas más personales, fomentando sentimientos de empatía y de lógica. Ejemplo: ¿Por qué crees que el personaje ha hecho eso? ¿Tu qué harías si te ocurriese?
4. Hacer (profesora) unas plantillas con dibujos del cuento leído, plastificadas y con velcro por detrás. El juego consiste en ir preguntando a los niños donde iría cada una de las plantillas, de tal forma que se va ordenando la historia. Los niños irán colocando las plantillas de velcro en un panel habilitado para que se peguen, y así se va viendo cómo, poco a poco, se va ordenando el relato escuchado.
5. Cada niño dibuja (a su forma) el personaje que más le ha gustado del cuento.
Otra parte de la animación a la lectura consiste en un concurso.
Tendremos una cartulina con los nombres de los niños y, cada vez que lean un cuento y hagan una de las actividades anteriores, se le dará un punto si está bien y dos puntos si está muy bien. Estos puntos se representarán con gommets: los amarillos serán de un punto y los verdes de dos puntos. El día del libro se hará un recuento de los puntos y habrá premios para los tres con más puntos. Además, al ganador, se le dejará escoger un libro y la profesora le regalará una fotocopia del mismo.
La hora del cuento
En nuestra aula, tenemos dedicados entre 30 y 45 minutos al día para contar o leer un cuento y es lo que llamamos la hora del cuento.
Para esta hora del cuento, tenemos, en la zona de biblioteca de aula, en un estante más alto (no está a la altura de los niños) una caja forrada con papel oscuro y gomets con forma de estrellitas brillantes que denominaremos “la caja mágica de los cuentos”. Esta caja la utilizaremos en la “hora del cuento”, cuando vayamos a utilizar como estrategia el cuentacuentos. La utilizaremos metiendo cosas dentro de la caja. Pero no cosas cualesquiera, sino elementos relacionados con el cuento, para crear un ambiente evocador, que favorezca la imaginación de los niños y producir una mayor expectación ante el cuento.
jueves, 12 de mayo de 2011
Bloque 5: Formas de transmisión literaria
Para terminar la asignatura, en este quinto y último bloque hemos hablado sobre las 3 formas distintas de transmitir literatura, es decir, a las formas que tenemos para comunicar literatura a los niños.
En Educación Infantil no leen o, como mucho, están empezando… son, lo que se llama prelectores. ¿Y esto qué quiere decir? Pues que si leen ellos mismos –si es que son capaces-, no entienden lo que están leyendo, no siguen la historia (salvo por las ilustraciones). Vale. ¿Y esto cómo influye en la transmisión literaria? Sencillo: no sirven los libros sólos, necesitan que seamos nosotros quienes se la transmitamos.
Ante esto de que tenemos que transmitirles la literatura, puede surgir la pregunta de: “¿Y cómo?”. La respuesta es que hay tres formas:
1) El cuentacuentos: ésta es la forma más antigua de transmisión literaria, llegando a ser anterior a la aparición de la escritura. Antes de que existiese la escritura, todo se comunicaba de forma oral –ya que era la única forma de transmisión-. Tras su aparición, durante muchos siglos la mayor parte de la población no sabían leer –ni escribir-, por lo que se ha seguido transmitiendo literatura en forma de cuentacuentos. ¿Y qué es el cuentacuentos? Pues contar un cuento/una historia sin libro. Esto significa que no hay un apoyo de imágenes para que los oyentes puedan seguir más fácilmente la historia. Esto supone que toda la comprensión recae en 2 elementos básicos: la comprensión lingüística (entiendes lo que te están contando) y la propia imaginación de la persona que escucha. El elemento subjetivo (la imaginación) es lo que hace que la comprensión general de un cuento, sea diferente en cada persona, porque no todos tenemos la misma imaginación, la misma visión del mundo… El tema de la imaginación es muy importante en el cuentacuentos, ya que uno de sus objetivos es fomentar la imaginación del que lo escucha. Esto es algo fantástico para la Educación Infantil, porque los niños son los más imaginativos de todos los seres humanos y, además, es una forma de que ese tesoro que es la imaginación, no se pierda. Además fomentamos otras cosas con el cuentacuentos: fomentamos el interés por el texto escrito, favorecemos la comprensión oral… Entonces un cuentacuentos es sencillo, pero… ¿Cómo se hace un cuentacuentos? Pues depende de la edad de los oyentes. En el caso de que sean niños, -que será nuestro caso en el futuro-, se debe incluir la interactuación con el público, por lo que no podemos aprendernos los textos de memoria y ya está, es más, al contar cuentos a los niños hay que “responder” a sus reacciones. ¿Cuáles son sus reacciones? Pues lo sabremos fijándonos en sus caras, en sus gestos, en sus movimientos. Además de al lenguaje no verbal, también, –si surge-, hay que responder a las preguntas que los niños nos hagan. Una buena estrategia para los cuentacuentos, es incluir preguntas a los niños, como: “¿Y a que no sabéis quién llegó?” o “¿Y qué pasó entonces?”. Y… ¿para qué tipo de cuentos utilizamos la estrategia del cuenta cuentos? Preferentemente, para los folklóricos, porque siempre se han transmitido oralmente y además lo importante en estos cuentos es, realmente, el cómo se cuenta el cuento. En definitiva, para hacer un cuentacuentos tenemos que: elegir un cuento folklórico, adaptarlo si es necesario, ensayar contándolo un par de veces y, por último, contárselo a los niños. A la hora de contarlo, aunque hemos dicho que no utilizaremos un apoyo de imágenes, , lo que sí podemos incluir son elementos que nos ayuden al contar el cuento, elementos curiosos que hagan alusiones al cuento que vamos a contar; otra cosa que podemos utilizar es una marioneta o un peluche que sean los que cuenten el cuento; otra opción es que nos disfracemos enteras, -y siempre del mismo modo-, y que ese “personaje creado” sea el que siempre les cuente el cuento. Estas estrategias están muy bien, pero surge una pregunta ¿Se pueden cambiar las voces de los personajes en el cuentacuentos? Sí, pero hay que tener en cuenta cuántos personajes hay y cuántas voces distintas hay que hacer, porque debemos mantener las voces de todos los personajes iguales durante todo el cuento.
2) La narración con libro: la narración con libro, consiste –como colgué en el primer post-, en contar un libro con apoyo visual. En este caso no leemos lo que pone el cuento, sino que lo contamos nosotros, pero vamos siguiendo las imágenes del cuento. Para estas imágenes no necesitamos el libro en sí, ya que podemos escanearlo y, proyectarlo. La narración con libro, trabaja el desarrollo del razonamiento icónico, -que consiste en aceptar y entender que hay objetos que representan a la realidad pero no son la realidad-; por otra parte, la narración con libro también favorece que se imaginen la historia viendo las imágenes. Esta es la estrategia más utilizada, sobre todo en el primer ciclo de Educación Infantil, esto no quiere decir que no se pueda seguir haciendo en el 2º ciclo, sólo que en esta edad ya tienen más desarrollado el razonamiento icónico. ¿Y aquí se pueden hacer voces? Se puede, pero es preferible que no ya que es una narración con libro.
3) La lectura: En este caso lo que hacemos es leerles un cuento, no contarles un cuento (se cuentan cuentos en los cuentacuentos y en la narración con libro). La lectura, por tanto, es literal. Esta estrategia, aunque puede usarse en primer ciclo, –salvo con libros muy específicos-, generalmente es más adecuada utilizarla en segundo ciclo. La lectura, además de trabajar aspectos como los del cuentacuentos y la narración con libro, les sirve como modelo de cómo se lee. ¿No será más fácil que un niño lea mejor si le leemos bien los cuentos? Por esta causa, tenemos que leer de forma expresiva, -pero no exagerada-, es decir, hacer correctamente las pausas, hacerlas más largas en momentos de intriga, etc… Y en esta estrategia…cambiamos las voces? En este caso, mejor no, porque es un modelo de lectura adulta, -y nosotros no cambiamos las voces al leer-. Y… ¿qué pasa con las imágenes? En este caso, las imágenes no se enseñan hasta el final del cuento, siempre que no sea posible que vean el dibujo mientras les leemos el cuento (enseñar mientras leemos si nos sabemos el cuento, tener el texto en un papel encima de la mesa y el cuento enseñarlo permanentemente, escanear las imágenes para que las vean mientras leemos, etc…).
Las tres estrategias, -en cualquiera de sus variaciones-, hay que tener en cuenta que deberíamos crear un ambiente “mágico” antes de la narración, utilizando cualquier estrategia: disfrazarnos para contar el cuento, utilizando la “caja mágica” o cualquier otra estrategia que se nos ocurra.
También podemos preguntar, antes de contar el cuento, si alguna vez les ha pasado algo como lo que le pasa al personaje del cuento, esta es una forma de que quieran saber la historia y de que se sientan identificados con el personaje.
Al terminar de contarles/leerles el cuento, ¿podemos hacerles preguntas sobre el cuento? Sí, pero hay ciertas cosas que hemos de tener en cuenta. Y es que:
* La literatura es para disfrutar, si les preguntamos para ver si están atentos, si lo han entendido, etc… pues convertimos la literatura en algo funcional, -en lo que, en el primer post, definíamos como paraliteratura-.
* Los niños no captan todos los detalles, primero quieren entender y “coger” el argumento, y después quieren que se lo repitas un montón de días más para “captar” los detalles de la historia.
Entonces… ¿qué tipo de preguntas podemos hacerles? Pues preguntas subjetivas, como quién les ha gustado más, si el personaje les cae bien o mal, qué es lo que más les ha gustado, etc… Por lo menos el primer día que se lo contamos. Tras haberlo contado varias veces, podemos hacer otro tipo de preguntas para ver si lo relacionan con algún contenido (de los que trabajamos), para saber si han atendido, etc… Y esto, ¿por qué? Porque de esta manera mantenemos la literatura como algo mágico y para disfrutar.
En Educación Infantil no leen o, como mucho, están empezando… son, lo que se llama prelectores. ¿Y esto qué quiere decir? Pues que si leen ellos mismos –si es que son capaces-, no entienden lo que están leyendo, no siguen la historia (salvo por las ilustraciones). Vale. ¿Y esto cómo influye en la transmisión literaria? Sencillo: no sirven los libros sólos, necesitan que seamos nosotros quienes se la transmitamos.
Ante esto de que tenemos que transmitirles la literatura, puede surgir la pregunta de: “¿Y cómo?”. La respuesta es que hay tres formas:
1) El cuentacuentos: ésta es la forma más antigua de transmisión literaria, llegando a ser anterior a la aparición de la escritura. Antes de que existiese la escritura, todo se comunicaba de forma oral –ya que era la única forma de transmisión-. Tras su aparición, durante muchos siglos la mayor parte de la población no sabían leer –ni escribir-, por lo que se ha seguido transmitiendo literatura en forma de cuentacuentos. ¿Y qué es el cuentacuentos? Pues contar un cuento/una historia sin libro. Esto significa que no hay un apoyo de imágenes para que los oyentes puedan seguir más fácilmente la historia. Esto supone que toda la comprensión recae en 2 elementos básicos: la comprensión lingüística (entiendes lo que te están contando) y la propia imaginación de la persona que escucha. El elemento subjetivo (la imaginación) es lo que hace que la comprensión general de un cuento, sea diferente en cada persona, porque no todos tenemos la misma imaginación, la misma visión del mundo… El tema de la imaginación es muy importante en el cuentacuentos, ya que uno de sus objetivos es fomentar la imaginación del que lo escucha. Esto es algo fantástico para la Educación Infantil, porque los niños son los más imaginativos de todos los seres humanos y, además, es una forma de que ese tesoro que es la imaginación, no se pierda. Además fomentamos otras cosas con el cuentacuentos: fomentamos el interés por el texto escrito, favorecemos la comprensión oral… Entonces un cuentacuentos es sencillo, pero… ¿Cómo se hace un cuentacuentos? Pues depende de la edad de los oyentes. En el caso de que sean niños, -que será nuestro caso en el futuro-, se debe incluir la interactuación con el público, por lo que no podemos aprendernos los textos de memoria y ya está, es más, al contar cuentos a los niños hay que “responder” a sus reacciones. ¿Cuáles son sus reacciones? Pues lo sabremos fijándonos en sus caras, en sus gestos, en sus movimientos. Además de al lenguaje no verbal, también, –si surge-, hay que responder a las preguntas que los niños nos hagan. Una buena estrategia para los cuentacuentos, es incluir preguntas a los niños, como: “¿Y a que no sabéis quién llegó?” o “¿Y qué pasó entonces?”. Y… ¿para qué tipo de cuentos utilizamos la estrategia del cuenta cuentos? Preferentemente, para los folklóricos, porque siempre se han transmitido oralmente y además lo importante en estos cuentos es, realmente, el cómo se cuenta el cuento. En definitiva, para hacer un cuentacuentos tenemos que: elegir un cuento folklórico, adaptarlo si es necesario, ensayar contándolo un par de veces y, por último, contárselo a los niños. A la hora de contarlo, aunque hemos dicho que no utilizaremos un apoyo de imágenes, , lo que sí podemos incluir son elementos que nos ayuden al contar el cuento, elementos curiosos que hagan alusiones al cuento que vamos a contar; otra cosa que podemos utilizar es una marioneta o un peluche que sean los que cuenten el cuento; otra opción es que nos disfracemos enteras, -y siempre del mismo modo-, y que ese “personaje creado” sea el que siempre les cuente el cuento. Estas estrategias están muy bien, pero surge una pregunta ¿Se pueden cambiar las voces de los personajes en el cuentacuentos? Sí, pero hay que tener en cuenta cuántos personajes hay y cuántas voces distintas hay que hacer, porque debemos mantener las voces de todos los personajes iguales durante todo el cuento.
2) La narración con libro: la narración con libro, consiste –como colgué en el primer post-, en contar un libro con apoyo visual. En este caso no leemos lo que pone el cuento, sino que lo contamos nosotros, pero vamos siguiendo las imágenes del cuento. Para estas imágenes no necesitamos el libro en sí, ya que podemos escanearlo y, proyectarlo. La narración con libro, trabaja el desarrollo del razonamiento icónico, -que consiste en aceptar y entender que hay objetos que representan a la realidad pero no son la realidad-; por otra parte, la narración con libro también favorece que se imaginen la historia viendo las imágenes. Esta es la estrategia más utilizada, sobre todo en el primer ciclo de Educación Infantil, esto no quiere decir que no se pueda seguir haciendo en el 2º ciclo, sólo que en esta edad ya tienen más desarrollado el razonamiento icónico. ¿Y aquí se pueden hacer voces? Se puede, pero es preferible que no ya que es una narración con libro.
3) La lectura: En este caso lo que hacemos es leerles un cuento, no contarles un cuento (se cuentan cuentos en los cuentacuentos y en la narración con libro). La lectura, por tanto, es literal. Esta estrategia, aunque puede usarse en primer ciclo, –salvo con libros muy específicos-, generalmente es más adecuada utilizarla en segundo ciclo. La lectura, además de trabajar aspectos como los del cuentacuentos y la narración con libro, les sirve como modelo de cómo se lee. ¿No será más fácil que un niño lea mejor si le leemos bien los cuentos? Por esta causa, tenemos que leer de forma expresiva, -pero no exagerada-, es decir, hacer correctamente las pausas, hacerlas más largas en momentos de intriga, etc… Y en esta estrategia…cambiamos las voces? En este caso, mejor no, porque es un modelo de lectura adulta, -y nosotros no cambiamos las voces al leer-. Y… ¿qué pasa con las imágenes? En este caso, las imágenes no se enseñan hasta el final del cuento, siempre que no sea posible que vean el dibujo mientras les leemos el cuento (enseñar mientras leemos si nos sabemos el cuento, tener el texto en un papel encima de la mesa y el cuento enseñarlo permanentemente, escanear las imágenes para que las vean mientras leemos, etc…).
Las tres estrategias, -en cualquiera de sus variaciones-, hay que tener en cuenta que deberíamos crear un ambiente “mágico” antes de la narración, utilizando cualquier estrategia: disfrazarnos para contar el cuento, utilizando la “caja mágica” o cualquier otra estrategia que se nos ocurra.
También podemos preguntar, antes de contar el cuento, si alguna vez les ha pasado algo como lo que le pasa al personaje del cuento, esta es una forma de que quieran saber la historia y de que se sientan identificados con el personaje.
Al terminar de contarles/leerles el cuento, ¿podemos hacerles preguntas sobre el cuento? Sí, pero hay ciertas cosas que hemos de tener en cuenta. Y es que:
* La literatura es para disfrutar, si les preguntamos para ver si están atentos, si lo han entendido, etc… pues convertimos la literatura en algo funcional, -en lo que, en el primer post, definíamos como paraliteratura-.
* Los niños no captan todos los detalles, primero quieren entender y “coger” el argumento, y después quieren que se lo repitas un montón de días más para “captar” los detalles de la historia.
Entonces… ¿qué tipo de preguntas podemos hacerles? Pues preguntas subjetivas, como quién les ha gustado más, si el personaje les cae bien o mal, qué es lo que más les ha gustado, etc… Por lo menos el primer día que se lo contamos. Tras haberlo contado varias veces, podemos hacer otro tipo de preguntas para ver si lo relacionan con algún contenido (de los que trabajamos), para saber si han atendido, etc… Y esto, ¿por qué? Porque de esta manera mantenemos la literatura como algo mágico y para disfrutar.
Mito de Cupido y Psique
Me voy a permitir colgar aquí el Mito de Cupido y Psique, que nos contó la profesora en clase. He decidido colgarlo porque me encantó, es una de las historias de amor más bonitas que he escuchado... Espero que a vosotros también os guste.
"Había un vez, un rey, padre de tres hijas espléndidas. La más joven, Psiqué, era mucho más hermosa que sus dos hermanas y al lado de ellas parecía una diosa entre simples mortales. La fama de su hermosura se extendio por toda la tierra y de todas partes los hombres se ponían en camino para admirarla con rendida adoración y prestarle pleitesía, como si de una inmortal se tratara. Se llegó a decir incluso que la misma Venus no podía rivalizar con ella. Y cuantos más y más se presentaban ante ella, menos se acordaban de Venus. Los templos de la diosa estaban abandonados, sus altares cubiertos de frías cenizas y las ciudades consagradas a la diosa se convertían en ruinas. Todos los honores reservados hasta entonces se le tributaban a una simple muchacha, destinada a morir en día no lejano.
La diosa no podía aceptar semejante situación, y como siempre que se encontraba en apuros, requirió ayuda de su hijo, que unos llaman Cupido y otros Amor, y contra cuyas flechas no existe protección en el cielo ni en la tierra. Le contó sus cuitas, y, como siempre, se prestó a obedecer sus órdenes. "Usa tu poder - le dijo ella - y haz que esta pequeña desvergonzada se enamore locamente de la más vil y despreciable criatura que haya en el mundo". Él lo habría hecho ciertamente si Venus, olvidando en el furor de sus celos que aquella belleza podría ilusionar al mismo dios del Amor, no le hubiera mostrado antes a Psiqué. Cuando la hubo visto, el mismo Cupido se sintió con el corazón traspasado por una de sus flechas. Nada dijo a su madre; la verdad es que no tenía fuerzas para proferir una sola palabra y Venus se marchó convencida de que la suerte de Psiqué estaba echada.
Las cosas, sin embargo, ocurrieron de distinta manera a como ella creía. Psiqué no pensó nunca enamorarse de un malvado; en efecto, no se enamoró de nadie y, más extraño todavía, nadie se enamoró de ella. Los hombres seguían satisfechos en su contemplación, admirándola, adorándola, después pasaban de largo y desposaban a otra. Sus dos hermanas, aun siendo infinitamente menos seductoras, habían celebrado dos espléndidas bodas, cada una con un rey. Psiqué, la mas hermosa, triste y solitaria, admirada siempre, pero jamás amada. Le parecía que ningún hombre la querría por esposa y ello causaba gran inquietud a sus progenitores. Su padre intentó hallar a través del oráculo de Delfos un buen marido para Psiqué. El dios consintió en responder, pero su profecía fue terrible. Apolo decretó que Psiqué, vestida con negros crespones, debía ser llevada a la cumbre de una colina y permanecer allí sola; el marido que le sería destinado, una serpiente alada, terrible y más poderosa que los mismo dioses, llegaría hasta ella y la haría su esposa...
No se puede imaginar el desespero que se apoderó de aquellos a quienes el padre de Psiqué contó tan triste noticia. Se preparó a la joven como para sus funerales, y con mas lamentos que si se tratara de conducirla a la tumba la llevaron a la colina. Solo psiqué permanecía animosa y decidida. " Mas que llorar por mi -les dijo- debeis hacerlo por esta belleza que me ha granjeado la envidia del cielo. Marchad ahora, y sabed que deseo que pronto llegue el final". Desesperados partieron todos, abandonando a su destino a la radiante y desventurada muchacha y se encerraron en su palacio para llorar por ella el resto de sus días.
Sobre la colina, y en medio de la oscuridad, Psiqué permaneció sentada a la espera. Mientras temblaba y lloraba, en la calmada noche llegó hasta ella una ligera brisa, el dulce viento de Céfiro, el más suave de los vientos. Sintió que se elevaba. Se deslizó de piés por el aire sobre la colina rocosa hasta una pradera mullida como un lecho y perfumada por las flores. El hizo lo posible para que olvidara sus penas y la durmió. Despertó después a orillas de un claro arroyo a cuya vera se elevaba un castillo imponente y magnífico. Parecía destinado a un dios, con sus columnas de oro, muros de plata y suelos incrustados de piedras preciosas. Reinaba un silencio absoluto. Su interior parecía desierto y Psiqué se acercó cautelosa y atemorizada a la vista de tanto esplendor. Permaneció recelosa en el umbral cuando percibió unos ruidos; no veía a nadie, pero oía las palabras con claridad: "La casa es para tí -le decían-. Entra sin miedo y báñate, refréscate; en seguida se pondrá en tu honor la mesa del banquete".
Nunca había tomado un baño tan delicioso ni probado platos tan agradables. Mientras comía, escuchó a su alrededor una dulce música, como un arpa que acompañaba a un numeroso coro. La oía pero tampoco la veía. Todo el día estuvo sola, acompañada unicamente por las voces que escuchaba. Pero sin podérselo explicar presentía que su marido vendría al caer la noche. Y así fue. Cuando le sintió cerca de sí y escuchó su voz que murmuraba dulcemente a su oído, desaparecieron sus temores. Sin verle siquiera, estaba cierta que no era un mostruo ni tenia forma espantosa sino que era el amante esposo que tanto tiempo había deseado.
Aunque esta presencia mediatizada no podía satisfacerla plenamente, sin embargo se encontraba feliz y el tiempo transcurría rápido para ella. Pero una noche, su querido e invisible esposo le habló muy seriamente y le advirtió que un gran peligro le amenazaba bajo la forma de sus dos hermanas. "Vuelven a la colina de donde has desaparecido para llorar por ti -le dijo-. Pero no es conveniente que te descubran. Si lo hacen me causarás una pena inmensa y te destruirás a ti misma". Prometió no dejarse ver y pasó todo el día siguiente llorando, pensando en sus hermanas y en la prohibición que tenía de no consolarlas. Pero lloró todavia más cuando volvio su marido y ni siquiera las caricias que él le prodigó pudieron secar sus lagrimas. Al fin, con gran disgusto, él cedió: "Haz lo que quieras -dijo- pero, te lo repito, estas buscando tu ruina, tu propia destruccion". Después, solemnemente, le explicó que no se dejara persuadir por nadie para que intentara verle, pues quedaría separada de él para siempre. Psiqué obedeció entre protestas, pues preferia morir cien veces que vivir sin el. "Pero otórgame la alegría de ver a mis hermanas" le suplicó ella. Tristemente, él se lo concedió.
Al dia siguiente, llevadas por Cefiro, las dos hermanas descendieron de la montaña. Alegre, con el corazón palpitante de emoción, Psiqué las esperaba; su alegria era muy grande. Transcurrió largo rato antes de que las tres lograran hablarse; su alegría era muy grande y solo pudieron expresarse en suspiros. Por fin entraron en el palacio y las dos hermanas mayores revolvieron todos los magnificos tesoros. En un opulento festín escucharon maravillosa música. Y la envidia, la amarga envida y una curiosidad devoradora se apoderaron de ellas. ¿quién era el dueño de tal magnificencia? ¿quién era el esposo de su hermana? Querían saberlo pero Psiqué, que mantenía su palabra, solo les dijo que su marido era un hombre joven que estaba participando en una cacería. Después, les llenó las manos de oro y joyas y pidió a Cefiro que las devolviera a la colina. Dejaron a Psiqué, pero el fuego de los celos quemaba sus corazones. Comparadas con Psiqué, las riquezas propias y su felicidad les parecían nada, y su envidiosa colera creció tanto en ellas que llegaron a tramar juntas la perdición de su hermana.
Aquella noche, el esposo de Psiqué le advirtió una vez mas que no volviera a ver a sus hermanas. Pero ella replicó que no podia dejar de verlas. ¿Tenia que prohibirle ver a sus hermanas a quienes tanto amaba? El cedió de nuevo y en seguida las dos ruines hermanas llegaron. Traían planes muy concretos. Las palabras vacilantes de su hermana y sus contradictorias respuestas, cuando le pidieron que describiera a su marido, avivaron su curiosidad. Estaban convencidas de que, no solo Psiqué no lo habiá visto todavia, sino que incluso ignoraba su identidad. No le expusieron sus sospechas, pero le reprocharon por disimular tan triste situación a sus hermanas. Ellas lo habían comprendido, le dijeron, y estaban seguras de que su marido no era un hombre, sino mas bien la horrenda serpiente profetizada por el oráculo de Apolo. El de momento se mostraba dulce, pero llegaría una noche en que se arrojaría sobre ella para devorarla.
Psiqué, consternada, sentía que el terror invadía su corazon e iba matando poco a poco su amor. Muchas veces se preguntaba por qué él no le permitía verle, y sospechaba que debía tener para ello alguna poderosa razón, ¿Qué sabia de él en realidad? Si no era tan horrible, ¿por qué tenía la crueldad de ocultarse a su vista? Triste, temblorosa y balbuceante, dio a entender a sus hermanas que no podía negar lo que le decían, pues hasta aquel momento su marido no la había poseído sino en la mas profunda oscuridad. "Debe ocultar algo horrible para que tema tanto la luz del día" dijo ella sollozando, y les pidió consejo.
Ellas lo tenían ya todo previsto, pues lo prepararon con antelación. Psiqué debía ocultar un cuchillo bien afilado y una lámpara al lado de su lecho. Cuando su marido estuviera profundamente dormido, ella se levantaría, encendería la lampara y empuñando el cuchillo, lo clavaria en la figura horrible que la luz le descubriera.
La dejaron abrumada por la duda y fuera de si, sin saber qué partido tomar. Ella le amaba y él era su amante esposo... Durante todo el día sus pensamientos luchaban dentro de ella. Cuando llegó la noche, había abandonado la lucha. Estaba decidida a matarlo...
Cuando él se durmió apaciblemente, ella se revistió de valor y encendio la lámpara. Caminando sobre las puntas de los pies se acercó al lecho y, elevando la luz, contempló lo que tenía ante sus ojos. ¡Oh, su corazón sintió un profundo alivio y el más sublimado éxtasis! La luz no le hizo ver un monstruo, sino la más bella de las criaturas. Invadida por la vergüenza de su locura y por su poca confianza, Psiqué se hincó de rodillas y si el cuchillo no hubiera caído de sus manos temblorosas lo habría clavado en el propio pecho. Pero mientras se hallaba reclinada sobre él, contemplando tan gran belleza, una gota de aceite cayó de la lámpara en la espalda de aquel bello joven. Se despertó sobresaltado, vio la luz y comprendio la desconfianza de Psiqué, y sin pronunciar palabra se marchó.
Psique corrió tras él. No podía verle, pero oía su voz que le hablaba. Le dio a conocer su nombre y con tristeza le dijo adios: "El Amor no puede vivir sin confianza" y con esas últimas palabras la abandonó. "El dios del amor" pensó ella "era mi esposo, y yo, miserable, no tuve fe en su palabra. ¿Se ha marchado para siempre?. De todas maneras -pensó ella llena de coraje- puedo pasar el resto de mi vida buscándolo. Si él no quiere ya amarme, yo sabré demostrarle mi amor". Y se puso en camino sin rumbo fijo; solo sabía una cosa: que jamás renunciaría a volverle a encontrar.
Entretanto, él fue a reunirse con su madre para pedirle que curara su herida, pero cuando Venus supo su historia y comprendio lo que Psiqué había pretendido, llena de colera le dejó solo con su tristeza. Marchó en busca de la muchacha por cuya causa había sentido celos mortales. Venus estaba decidida a demostrar a Psiqué lo que cuesta escapar de la ira de una diosa.
La pobre Psiqué, en su desolado vagabundear, intentaba reconciliarse con los dioses. Les dirigia continuas y ardientes suplicas, pero ninguno de ellos quería granjearse la enemistad de Venus. Psiqué comprendio al fin que los dioses no le ofrecían esperanza alguna y tomó una rapida decisión. Se dirigiría a Venus, se ofrecería a servirla e intentaría apaciguar su colera. "Y quién sabe -se dijo- quién sabe si él no estará en casa de su madre". Y se puso en camino para encontrar a la diosa, quien a su vez andaba buscándola.
Cuando las dos se encontraron, Venus se echó a reír y le dijo con desprecio si buscaba un marido, el que había tenido y que rehusaba verla después que escapó de la muerte a causa de las quemaduras que ella le causara. "Pero en verdad -dijo la diosa- eres tan descarada y te preocupas tan poco de tu aspecto que jamas encontraras un enamorado. Para darte pruebas de mi buena voluntad voy a enseñarte cómo hacerlo". Pidio gran cantidad de semillas de las mas pequeñas, trigo, amapolas, mijo y otras, y las mezcló en un solo monton. "Por tu propio interés, procura que todas esten separadas para esta tarde" dijo la diosa. Y tras estas palabras se fue.
Psique quedo sola y, sentada, contempló el monton de semillas. No cabia en su cabeza la crueldad de esta orden que la desorientaba. además, le parecía inutil ponerse a realizar un trabajo de tan dificil ejecucion. Pero ella, que jamas despertó compasión de nadie en el mundo de los mortales ni de los inmortales, en esta penosa situacion suscitó la piedad de las mas pequeñas de las criaturas, las hormigas. "Venid, compadeceos de esta pobre criatura, ayudemosla pronto" se decían unas a otras. Todas respondieron a este llamamiento; vinieron en masa y trabajaron afanosamente separando y amontonando, y lo que fue un monton informe se convirtió en una serie de montoncillos bien ordenados, compuestos cada uno por una variedad de semilla. Así lo encontró Venus a su regreso, y al verlo se puso furiosa. "Aun no has terminado tu trabajo", le dijo. dio un mendrugo de pan a Psiqué y le ordenó dormir en el suelo, mientras ella se tendía en su lecho blando y perfumado.
Si la podía obligar por largo tiempo a un trabajo duro y penoso, e incluso hacerle pasar hambre, la belleza odiosa de esta muchacha no lo podría resistir. Entretanto, impediría que su hijo abandonara la habitación donde todavía se encontraba, sufriendo a causa de su herida. Venus se sentía satisfecha por el cariz que tomaban los acontecimientos.
A la mañana siguiente se le ocurrió un nuevo trabajo para Psiqué, una faena peligrosa. "Abajo, en la orilla del río, donde crecen unos espesos zarzales, se encuentran corderos que tienen el vellocino de oro. Ve y traéme un poco de su brillante lana". Cuando la joven, extenuada, llegó junto a la corriente de agua, intentó lanzarse en ella y terminar asi sus penas. Pero al inclinarse oyó una debil voz que parecía salir del suelo. Bajó los ojos y notó que la voz provenía del rosal. Le decían que no debía ahogarse, pues las cosas no se le presentaban mal. Los corderos estaban muy nerviosos y alborotados, pero si Psiqué esperaba un momento en que por la tarde salían de sus rediles para descansar y abrevar a la orilla del riachuelo, solo tendría que entrar en los corrales y recoger los copos de lana enganchados en las zarzas.
Así habló el dulce y gentil rosal, y Psiqué siguiendo su consejo recogió gran cantidad de hilos de oro para su cruel dueña. Venus la recibió con helada sonrisa. "Alguien te ha ayudado -le increpó bruscamente- tu sola no lo habrías podido realizar. Te voy a dar otra ocasión de probar que tienes el corazón tan decidido como aparentas. ¿Ves aquella agua tan negra que desciende de la colina? Es el nacimiento del río terrible y aborrecido, el Estige. Llena este frasco". Era la prueba más dura que le habían impuesto. Psiqué se dio cuenta al llegar a la cascada. Las rocas que la rodeaban eran escarpadas y deslizantes; el agua se precipitaba por lugares tan abruptos que solo una criatura alada podía aproximarse. Y efectivamente, un águila la ayudó. Planeaba con sus enormes alas por los alrededores cuando vio a Psiqué y se compadeció de ella. Con su pico le arrebató el frasco de sus manos, lo llenó de agua negra y se lo devolvio.
Pero Venus se dio cuenta. Todo lo que ocurría la incitaba a pruebas más difíciles. dio una caja a Psiqué con la consigna de llevarla al hades y rogar a Proserpina, reina del mundo subterraneo, que metiera en ella un poco de su belleza. Psiqué debía insistir sin desmayos y hacer comprender a Proserpina que Venus padecía necesidad urgente, pues estaba ajada y agotada de atender a su hijo enfermo. Obediente como siempre, Psiqué se fue a buscar el camino que conducía al Hades. Cuando pasaba ante una torre, ésta se ofreció a guiarla y le señaló el rumbo que la llevaría al palacio de Proserpina: debía pasar primero por un gran agujero que había en tierra y después por el río de la muerte donde debía entregar una moneda al barquero Caronte para que la transportara a la otra orilla. Allí el camino descendía recto al palacio. Cancerbero, el perro de tres cabezas, guardaba las puertas, pero si ella le ofrecía un dulce se amansaría y le permitiría entrar.
Todo ocurrió como la torre anunció. Proserpina no deseaba más que servir a Venus; Psiqué, muy animada, tomó la caja y volvio más rapida que había ido.
Llevada por la curiosidad, y más todavia por su vanidad, quiso ver el encanto que la caja contenía y, a poder ser, usar un poco en ella misma. Al igual que Venus, sabía que su belleza estaba resentida por los sufrimientos y no le abandonaba un instante la idea de recobrar a Cupido. ¡Ojalá otra vez pudiera volverse mas bella para él! Incapaz de resistir la tentación, abrió la caja y con gran desencanto no encontró nada; estaba vacía. Entonces un decaimiento mortal se apoderó de ella y cayó en un profundo sueño.
En este crítico momento intervino el dios del Amor. La herida de Cupido ya había curado y deseaba ardientemente encontrar de nuevo a Psiqué. Es dificil contener el amor. Venus había cerrado las puertas, pero quedaban las ventanas. Nada más fácil para Cupido que escapar por una de ellas y buscar a su esposa. En un momento arrancó el sueño de los ojos de Psiqué y lo encerró en la caja. Después despertó a su mujer con un beso. La riñó un poco por su curiosidad, le dijo que llevara a su madre la caja de Proserpina y le aseguró que todo en adelante tendría un feliz desenlace.
Mientras Psiqué se apresuraba a obedecer, el dios del Amor se marchó al Olimpo. Quería asegurarse de que Venus no le pondría mas dificultades y planteó el caso ante Jupiter. El padre de los dioses y de los hombres consintió enseguida en todo lo que Cupido le pedia. Convocó a los dioses y les anunció (a Venus y a los demas) que Cupido y Psiqué estaban oficialmente casados y propuso conceder la inmortalidad a la esposa. Mercurio elevó a Psiqué hasta el cielo y la depositó en el palacio de los dioses. El mismo Jupiter le hizo gustar la ambrosía que le otorgaba la inmortalidad. Esto, naturalmente, cambiaba la situacion. Venus no podía ya censurar a la diosa que había llegado a ser su bella nuera. Se imponía una alianza y así penso que Psiqué, viviendo en el cielo con su marido, le faltaría tiempo para bajar a la tierra, acaparar la atención de los hombre e inmiscuirse en su culto.
Todo terminó felizmente. Cupido y Psique se buscaron y tras duras pruebas se encontraron. Y esta unión no debía romperse jamás."
¿No os parece precioso? Y, si nos fijamos, de este mito surge después el cuento "El lobo blanco" de Armand Berquin, cuento que, parece ser, el que adapta Madame Leprince de Beaumont para publicar "La Bella y la Bestia". Cuento que todos conocemos por la adaptación Disney, aunque he de decir, que nuestra profesora nos contó resumidos ambos ("El lobo blanco" y "La Bella y la Bestia) y me quedo con los cuentos. Preciosos.
"Había un vez, un rey, padre de tres hijas espléndidas. La más joven, Psiqué, era mucho más hermosa que sus dos hermanas y al lado de ellas parecía una diosa entre simples mortales. La fama de su hermosura se extendio por toda la tierra y de todas partes los hombres se ponían en camino para admirarla con rendida adoración y prestarle pleitesía, como si de una inmortal se tratara. Se llegó a decir incluso que la misma Venus no podía rivalizar con ella. Y cuantos más y más se presentaban ante ella, menos se acordaban de Venus. Los templos de la diosa estaban abandonados, sus altares cubiertos de frías cenizas y las ciudades consagradas a la diosa se convertían en ruinas. Todos los honores reservados hasta entonces se le tributaban a una simple muchacha, destinada a morir en día no lejano.
La diosa no podía aceptar semejante situación, y como siempre que se encontraba en apuros, requirió ayuda de su hijo, que unos llaman Cupido y otros Amor, y contra cuyas flechas no existe protección en el cielo ni en la tierra. Le contó sus cuitas, y, como siempre, se prestó a obedecer sus órdenes. "Usa tu poder - le dijo ella - y haz que esta pequeña desvergonzada se enamore locamente de la más vil y despreciable criatura que haya en el mundo". Él lo habría hecho ciertamente si Venus, olvidando en el furor de sus celos que aquella belleza podría ilusionar al mismo dios del Amor, no le hubiera mostrado antes a Psiqué. Cuando la hubo visto, el mismo Cupido se sintió con el corazón traspasado por una de sus flechas. Nada dijo a su madre; la verdad es que no tenía fuerzas para proferir una sola palabra y Venus se marchó convencida de que la suerte de Psiqué estaba echada.
Las cosas, sin embargo, ocurrieron de distinta manera a como ella creía. Psiqué no pensó nunca enamorarse de un malvado; en efecto, no se enamoró de nadie y, más extraño todavía, nadie se enamoró de ella. Los hombres seguían satisfechos en su contemplación, admirándola, adorándola, después pasaban de largo y desposaban a otra. Sus dos hermanas, aun siendo infinitamente menos seductoras, habían celebrado dos espléndidas bodas, cada una con un rey. Psiqué, la mas hermosa, triste y solitaria, admirada siempre, pero jamás amada. Le parecía que ningún hombre la querría por esposa y ello causaba gran inquietud a sus progenitores. Su padre intentó hallar a través del oráculo de Delfos un buen marido para Psiqué. El dios consintió en responder, pero su profecía fue terrible. Apolo decretó que Psiqué, vestida con negros crespones, debía ser llevada a la cumbre de una colina y permanecer allí sola; el marido que le sería destinado, una serpiente alada, terrible y más poderosa que los mismo dioses, llegaría hasta ella y la haría su esposa...
No se puede imaginar el desespero que se apoderó de aquellos a quienes el padre de Psiqué contó tan triste noticia. Se preparó a la joven como para sus funerales, y con mas lamentos que si se tratara de conducirla a la tumba la llevaron a la colina. Solo psiqué permanecía animosa y decidida. " Mas que llorar por mi -les dijo- debeis hacerlo por esta belleza que me ha granjeado la envidia del cielo. Marchad ahora, y sabed que deseo que pronto llegue el final". Desesperados partieron todos, abandonando a su destino a la radiante y desventurada muchacha y se encerraron en su palacio para llorar por ella el resto de sus días.
Sobre la colina, y en medio de la oscuridad, Psiqué permaneció sentada a la espera. Mientras temblaba y lloraba, en la calmada noche llegó hasta ella una ligera brisa, el dulce viento de Céfiro, el más suave de los vientos. Sintió que se elevaba. Se deslizó de piés por el aire sobre la colina rocosa hasta una pradera mullida como un lecho y perfumada por las flores. El hizo lo posible para que olvidara sus penas y la durmió. Despertó después a orillas de un claro arroyo a cuya vera se elevaba un castillo imponente y magnífico. Parecía destinado a un dios, con sus columnas de oro, muros de plata y suelos incrustados de piedras preciosas. Reinaba un silencio absoluto. Su interior parecía desierto y Psiqué se acercó cautelosa y atemorizada a la vista de tanto esplendor. Permaneció recelosa en el umbral cuando percibió unos ruidos; no veía a nadie, pero oía las palabras con claridad: "La casa es para tí -le decían-. Entra sin miedo y báñate, refréscate; en seguida se pondrá en tu honor la mesa del banquete".
Nunca había tomado un baño tan delicioso ni probado platos tan agradables. Mientras comía, escuchó a su alrededor una dulce música, como un arpa que acompañaba a un numeroso coro. La oía pero tampoco la veía. Todo el día estuvo sola, acompañada unicamente por las voces que escuchaba. Pero sin podérselo explicar presentía que su marido vendría al caer la noche. Y así fue. Cuando le sintió cerca de sí y escuchó su voz que murmuraba dulcemente a su oído, desaparecieron sus temores. Sin verle siquiera, estaba cierta que no era un mostruo ni tenia forma espantosa sino que era el amante esposo que tanto tiempo había deseado.
Aunque esta presencia mediatizada no podía satisfacerla plenamente, sin embargo se encontraba feliz y el tiempo transcurría rápido para ella. Pero una noche, su querido e invisible esposo le habló muy seriamente y le advirtió que un gran peligro le amenazaba bajo la forma de sus dos hermanas. "Vuelven a la colina de donde has desaparecido para llorar por ti -le dijo-. Pero no es conveniente que te descubran. Si lo hacen me causarás una pena inmensa y te destruirás a ti misma". Prometió no dejarse ver y pasó todo el día siguiente llorando, pensando en sus hermanas y en la prohibición que tenía de no consolarlas. Pero lloró todavia más cuando volvio su marido y ni siquiera las caricias que él le prodigó pudieron secar sus lagrimas. Al fin, con gran disgusto, él cedió: "Haz lo que quieras -dijo- pero, te lo repito, estas buscando tu ruina, tu propia destruccion". Después, solemnemente, le explicó que no se dejara persuadir por nadie para que intentara verle, pues quedaría separada de él para siempre. Psiqué obedeció entre protestas, pues preferia morir cien veces que vivir sin el. "Pero otórgame la alegría de ver a mis hermanas" le suplicó ella. Tristemente, él se lo concedió.
Al dia siguiente, llevadas por Cefiro, las dos hermanas descendieron de la montaña. Alegre, con el corazón palpitante de emoción, Psiqué las esperaba; su alegria era muy grande. Transcurrió largo rato antes de que las tres lograran hablarse; su alegría era muy grande y solo pudieron expresarse en suspiros. Por fin entraron en el palacio y las dos hermanas mayores revolvieron todos los magnificos tesoros. En un opulento festín escucharon maravillosa música. Y la envidia, la amarga envida y una curiosidad devoradora se apoderaron de ellas. ¿quién era el dueño de tal magnificencia? ¿quién era el esposo de su hermana? Querían saberlo pero Psiqué, que mantenía su palabra, solo les dijo que su marido era un hombre joven que estaba participando en una cacería. Después, les llenó las manos de oro y joyas y pidió a Cefiro que las devolviera a la colina. Dejaron a Psiqué, pero el fuego de los celos quemaba sus corazones. Comparadas con Psiqué, las riquezas propias y su felicidad les parecían nada, y su envidiosa colera creció tanto en ellas que llegaron a tramar juntas la perdición de su hermana.
Aquella noche, el esposo de Psiqué le advirtió una vez mas que no volviera a ver a sus hermanas. Pero ella replicó que no podia dejar de verlas. ¿Tenia que prohibirle ver a sus hermanas a quienes tanto amaba? El cedió de nuevo y en seguida las dos ruines hermanas llegaron. Traían planes muy concretos. Las palabras vacilantes de su hermana y sus contradictorias respuestas, cuando le pidieron que describiera a su marido, avivaron su curiosidad. Estaban convencidas de que, no solo Psiqué no lo habiá visto todavia, sino que incluso ignoraba su identidad. No le expusieron sus sospechas, pero le reprocharon por disimular tan triste situación a sus hermanas. Ellas lo habían comprendido, le dijeron, y estaban seguras de que su marido no era un hombre, sino mas bien la horrenda serpiente profetizada por el oráculo de Apolo. El de momento se mostraba dulce, pero llegaría una noche en que se arrojaría sobre ella para devorarla.
Psiqué, consternada, sentía que el terror invadía su corazon e iba matando poco a poco su amor. Muchas veces se preguntaba por qué él no le permitía verle, y sospechaba que debía tener para ello alguna poderosa razón, ¿Qué sabia de él en realidad? Si no era tan horrible, ¿por qué tenía la crueldad de ocultarse a su vista? Triste, temblorosa y balbuceante, dio a entender a sus hermanas que no podía negar lo que le decían, pues hasta aquel momento su marido no la había poseído sino en la mas profunda oscuridad. "Debe ocultar algo horrible para que tema tanto la luz del día" dijo ella sollozando, y les pidió consejo.
Ellas lo tenían ya todo previsto, pues lo prepararon con antelación. Psiqué debía ocultar un cuchillo bien afilado y una lámpara al lado de su lecho. Cuando su marido estuviera profundamente dormido, ella se levantaría, encendería la lampara y empuñando el cuchillo, lo clavaria en la figura horrible que la luz le descubriera.
La dejaron abrumada por la duda y fuera de si, sin saber qué partido tomar. Ella le amaba y él era su amante esposo... Durante todo el día sus pensamientos luchaban dentro de ella. Cuando llegó la noche, había abandonado la lucha. Estaba decidida a matarlo...
Cuando él se durmió apaciblemente, ella se revistió de valor y encendio la lámpara. Caminando sobre las puntas de los pies se acercó al lecho y, elevando la luz, contempló lo que tenía ante sus ojos. ¡Oh, su corazón sintió un profundo alivio y el más sublimado éxtasis! La luz no le hizo ver un monstruo, sino la más bella de las criaturas. Invadida por la vergüenza de su locura y por su poca confianza, Psiqué se hincó de rodillas y si el cuchillo no hubiera caído de sus manos temblorosas lo habría clavado en el propio pecho. Pero mientras se hallaba reclinada sobre él, contemplando tan gran belleza, una gota de aceite cayó de la lámpara en la espalda de aquel bello joven. Se despertó sobresaltado, vio la luz y comprendio la desconfianza de Psiqué, y sin pronunciar palabra se marchó.
Psique corrió tras él. No podía verle, pero oía su voz que le hablaba. Le dio a conocer su nombre y con tristeza le dijo adios: "El Amor no puede vivir sin confianza" y con esas últimas palabras la abandonó. "El dios del amor" pensó ella "era mi esposo, y yo, miserable, no tuve fe en su palabra. ¿Se ha marchado para siempre?. De todas maneras -pensó ella llena de coraje- puedo pasar el resto de mi vida buscándolo. Si él no quiere ya amarme, yo sabré demostrarle mi amor". Y se puso en camino sin rumbo fijo; solo sabía una cosa: que jamás renunciaría a volverle a encontrar.
Entretanto, él fue a reunirse con su madre para pedirle que curara su herida, pero cuando Venus supo su historia y comprendio lo que Psiqué había pretendido, llena de colera le dejó solo con su tristeza. Marchó en busca de la muchacha por cuya causa había sentido celos mortales. Venus estaba decidida a demostrar a Psiqué lo que cuesta escapar de la ira de una diosa.
La pobre Psiqué, en su desolado vagabundear, intentaba reconciliarse con los dioses. Les dirigia continuas y ardientes suplicas, pero ninguno de ellos quería granjearse la enemistad de Venus. Psiqué comprendio al fin que los dioses no le ofrecían esperanza alguna y tomó una rapida decisión. Se dirigiría a Venus, se ofrecería a servirla e intentaría apaciguar su colera. "Y quién sabe -se dijo- quién sabe si él no estará en casa de su madre". Y se puso en camino para encontrar a la diosa, quien a su vez andaba buscándola.
Cuando las dos se encontraron, Venus se echó a reír y le dijo con desprecio si buscaba un marido, el que había tenido y que rehusaba verla después que escapó de la muerte a causa de las quemaduras que ella le causara. "Pero en verdad -dijo la diosa- eres tan descarada y te preocupas tan poco de tu aspecto que jamas encontraras un enamorado. Para darte pruebas de mi buena voluntad voy a enseñarte cómo hacerlo". Pidio gran cantidad de semillas de las mas pequeñas, trigo, amapolas, mijo y otras, y las mezcló en un solo monton. "Por tu propio interés, procura que todas esten separadas para esta tarde" dijo la diosa. Y tras estas palabras se fue.
Psique quedo sola y, sentada, contempló el monton de semillas. No cabia en su cabeza la crueldad de esta orden que la desorientaba. además, le parecía inutil ponerse a realizar un trabajo de tan dificil ejecucion. Pero ella, que jamas despertó compasión de nadie en el mundo de los mortales ni de los inmortales, en esta penosa situacion suscitó la piedad de las mas pequeñas de las criaturas, las hormigas. "Venid, compadeceos de esta pobre criatura, ayudemosla pronto" se decían unas a otras. Todas respondieron a este llamamiento; vinieron en masa y trabajaron afanosamente separando y amontonando, y lo que fue un monton informe se convirtió en una serie de montoncillos bien ordenados, compuestos cada uno por una variedad de semilla. Así lo encontró Venus a su regreso, y al verlo se puso furiosa. "Aun no has terminado tu trabajo", le dijo. dio un mendrugo de pan a Psiqué y le ordenó dormir en el suelo, mientras ella se tendía en su lecho blando y perfumado.
Si la podía obligar por largo tiempo a un trabajo duro y penoso, e incluso hacerle pasar hambre, la belleza odiosa de esta muchacha no lo podría resistir. Entretanto, impediría que su hijo abandonara la habitación donde todavía se encontraba, sufriendo a causa de su herida. Venus se sentía satisfecha por el cariz que tomaban los acontecimientos.
A la mañana siguiente se le ocurrió un nuevo trabajo para Psiqué, una faena peligrosa. "Abajo, en la orilla del río, donde crecen unos espesos zarzales, se encuentran corderos que tienen el vellocino de oro. Ve y traéme un poco de su brillante lana". Cuando la joven, extenuada, llegó junto a la corriente de agua, intentó lanzarse en ella y terminar asi sus penas. Pero al inclinarse oyó una debil voz que parecía salir del suelo. Bajó los ojos y notó que la voz provenía del rosal. Le decían que no debía ahogarse, pues las cosas no se le presentaban mal. Los corderos estaban muy nerviosos y alborotados, pero si Psiqué esperaba un momento en que por la tarde salían de sus rediles para descansar y abrevar a la orilla del riachuelo, solo tendría que entrar en los corrales y recoger los copos de lana enganchados en las zarzas.
Así habló el dulce y gentil rosal, y Psiqué siguiendo su consejo recogió gran cantidad de hilos de oro para su cruel dueña. Venus la recibió con helada sonrisa. "Alguien te ha ayudado -le increpó bruscamente- tu sola no lo habrías podido realizar. Te voy a dar otra ocasión de probar que tienes el corazón tan decidido como aparentas. ¿Ves aquella agua tan negra que desciende de la colina? Es el nacimiento del río terrible y aborrecido, el Estige. Llena este frasco". Era la prueba más dura que le habían impuesto. Psiqué se dio cuenta al llegar a la cascada. Las rocas que la rodeaban eran escarpadas y deslizantes; el agua se precipitaba por lugares tan abruptos que solo una criatura alada podía aproximarse. Y efectivamente, un águila la ayudó. Planeaba con sus enormes alas por los alrededores cuando vio a Psiqué y se compadeció de ella. Con su pico le arrebató el frasco de sus manos, lo llenó de agua negra y se lo devolvio.
Pero Venus se dio cuenta. Todo lo que ocurría la incitaba a pruebas más difíciles. dio una caja a Psiqué con la consigna de llevarla al hades y rogar a Proserpina, reina del mundo subterraneo, que metiera en ella un poco de su belleza. Psiqué debía insistir sin desmayos y hacer comprender a Proserpina que Venus padecía necesidad urgente, pues estaba ajada y agotada de atender a su hijo enfermo. Obediente como siempre, Psiqué se fue a buscar el camino que conducía al Hades. Cuando pasaba ante una torre, ésta se ofreció a guiarla y le señaló el rumbo que la llevaría al palacio de Proserpina: debía pasar primero por un gran agujero que había en tierra y después por el río de la muerte donde debía entregar una moneda al barquero Caronte para que la transportara a la otra orilla. Allí el camino descendía recto al palacio. Cancerbero, el perro de tres cabezas, guardaba las puertas, pero si ella le ofrecía un dulce se amansaría y le permitiría entrar.
Todo ocurrió como la torre anunció. Proserpina no deseaba más que servir a Venus; Psiqué, muy animada, tomó la caja y volvio más rapida que había ido.
Llevada por la curiosidad, y más todavia por su vanidad, quiso ver el encanto que la caja contenía y, a poder ser, usar un poco en ella misma. Al igual que Venus, sabía que su belleza estaba resentida por los sufrimientos y no le abandonaba un instante la idea de recobrar a Cupido. ¡Ojalá otra vez pudiera volverse mas bella para él! Incapaz de resistir la tentación, abrió la caja y con gran desencanto no encontró nada; estaba vacía. Entonces un decaimiento mortal se apoderó de ella y cayó en un profundo sueño.
En este crítico momento intervino el dios del Amor. La herida de Cupido ya había curado y deseaba ardientemente encontrar de nuevo a Psiqué. Es dificil contener el amor. Venus había cerrado las puertas, pero quedaban las ventanas. Nada más fácil para Cupido que escapar por una de ellas y buscar a su esposa. En un momento arrancó el sueño de los ojos de Psiqué y lo encerró en la caja. Después despertó a su mujer con un beso. La riñó un poco por su curiosidad, le dijo que llevara a su madre la caja de Proserpina y le aseguró que todo en adelante tendría un feliz desenlace.
Mientras Psiqué se apresuraba a obedecer, el dios del Amor se marchó al Olimpo. Quería asegurarse de que Venus no le pondría mas dificultades y planteó el caso ante Jupiter. El padre de los dioses y de los hombres consintió enseguida en todo lo que Cupido le pedia. Convocó a los dioses y les anunció (a Venus y a los demas) que Cupido y Psiqué estaban oficialmente casados y propuso conceder la inmortalidad a la esposa. Mercurio elevó a Psiqué hasta el cielo y la depositó en el palacio de los dioses. El mismo Jupiter le hizo gustar la ambrosía que le otorgaba la inmortalidad. Esto, naturalmente, cambiaba la situacion. Venus no podía ya censurar a la diosa que había llegado a ser su bella nuera. Se imponía una alianza y así penso que Psiqué, viviendo en el cielo con su marido, le faltaría tiempo para bajar a la tierra, acaparar la atención de los hombre e inmiscuirse en su culto.
Todo terminó felizmente. Cupido y Psique se buscaron y tras duras pruebas se encontraron. Y esta unión no debía romperse jamás."
¿No os parece precioso? Y, si nos fijamos, de este mito surge después el cuento "El lobo blanco" de Armand Berquin, cuento que, parece ser, el que adapta Madame Leprince de Beaumont para publicar "La Bella y la Bestia". Cuento que todos conocemos por la adaptación Disney, aunque he de decir, que nuestra profesora nos contó resumidos ambos ("El lobo blanco" y "La Bella y la Bestia) y me quedo con los cuentos. Preciosos.
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