viernes, 6 de mayo de 2011

Literatura folklórica: Poesía

Después de haber hablado sobre el teatro en la entrada anterior, es el turno de la poesía folklórica. En este caso (al contrario que ocurría con la poesía infantil de autor, excluyendo, por supuesto a Gloria Fuertes), la poesía sí que tiene bastantes representaciones folklóricas. Sin embargo, casi todas ellas están ligadas a la música y a lo lúdico/al juego.

Tenemos ejemplos de esta poesía a lo largo de toda la historia. Veamos como ejemplo de poesía folklórica –antigua- las cantigas galaico-portuguesas. Éstas son de las primeras manifestaciones literarias escritas en la Península, -algunas de ellas datan del s. VIII, s. IX o s.X-. Estas cantigas, que se recogieron en cancioneros, llevaban siglos pasando de boca en boca y de generación en generación. ¿Y qué son? Pues no son más que canciones (coplillas) de amor y desamor, de dolor porque se iba la persona amada y no sabían si iba a volver, etc… Un ejemplo de las cantigas galaico-portuguesas sería:

“Ondas do mar de Vigo

Ondas do mar de Vigo,
se vistes meu amigo?
E ai Deus!, se verra cedo?

Ondas do mar levado,
se vistes meu amado?
E ai Deus!, se verra cedo?

Se vistes meu amigo,
o por que eu sospiro?
E ai Deus!, se verra cedo?

Se vistes meu amado,
por que ei gran coidado?
E ai Deus!, se verra cedo?”

Traducción:

“Olas del mar de Vigo.

Olas del mar de Vigo,
¿Visteis a mi amigo?
¡Ay Dios! ¿vendrá pronto?

Olas del mar agitado,
¿Visteis a mi amado?
¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?

¿Visteis a mi amigo,
aquél por quien yo suspiro?
¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?

¿Visteis a mi amado,
por quién tengo gran cuidado?
¡Ay Dios! ¿Vendrá pronto?”


Como hay mucha poesía folklórica recopilada, vamos a centrarnos en la que, a nosotras nos interesa: la Poesía Folklórica Infantil, que también despierta muy pronto el interés de quienes saben leer y escribir.

La primera recopilación de canciones y poemas para jugar es del s.XVI.

Llegados a este punto, tenemos que recordar que dentro de la poesía folklórica, la poesía para recitar es poca. El porqué es sencillo: lo folklórico es aquello que es propio del pueblo y entre gente del pueblo había poca poesía para recitar. En este sentido la única que encontramos son las oraciones (no el Padrenuestro, ni las oraciones de misa, ni las institucionalizadas por las Iglesias…que también, pero tendrían un autor), sino las que tienen casi más un carácter pagano que religioso. Son aquellas que suelen incluir peticiones y que todos hemos recitado alguna vez. Pongamos por ejemplo dos muy comunes:

“Virgen Santa,
Virgen Pura,
Haz que apruebe
Esta asignatura.”

“San Cucufato
los cojones te ato
y hasta que no lo encuentre
No te los desato”


Pero, además de estas, hay otras oraciones cuyo origen no es católico, que son las que se utilizan, por ejemplo, para bendecir la mesa, o para antes de dormir… Tenían carácter ritual pagano, y con el catolicismo se hacen ritos católicos. Un ejemplo de éstas es la “oración” que algunos hemos recitado de pequeñitos con nuestras madres o abuelas sentadas al lado cuando nos íbamos a dormir:

“Cuatro esquinitas tiene mi cama, cuatro angelitos que me la guardan/dos a los pies/dos a la cabeza/y la Virgen María/ es mi compañera/y me dice duerme bien/descansa y reposa/y que esta noche no te pase ninguna cosa”.

Dejando a un lado las poesías que no son de recitar, y volviendo al grueso de la poesía folklórica infantil, es importante destacar la necesidad de distinguir entre poesía tradicional y poesía popular (distinción hecha por Pedro Cerrillo). Bien. Hay que distinguirlas. Pero, ¿en qué se diferencian? Pues, aunque no lo parezca, la popular, es de autor y la tradicional es la folklórica. Lo que ocurre es que la popular, –aun siendo de autor-, se hace muy famosa y corre de boca en boca y, por tanto, con el paso del tiempo, olvidamos que tiene autor y la metemos en el saco de la poesía folklórica.

Para finalizar esta entrada recordemos que el grueso de las poesías folklóricas son las canciones y rimas de juego o de corro. Un ejemplo, simple y famoso es el Corro de la patata que dice así:

“Al corro de la patata
Comeremos ensalada
Lo que comen los señores
Naranjitas y limones
Achupé, achupé
Sentadita me quedé.”


¿Qué sentido tiene esta canción de corro? Pues ninguno, ¡pero bien divertido que era!

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